Territorios
Banco de materiales ligado al Tren Maya amenaza destruir viviendas en las comunidades de Noc Ac y Cheuman
Sin escatimar detonaciones con explosivos, la empresa Calfin extrae materiales pétreos a sólo 500 metros de las viviendas de las comunidades de Noc Ac y Cheuman. El banco de materiales opera sin validación de las comisarías y las y los vecinos han documentado el tránsito de unidades y pipas del Ejército y la Guardia Nacional. En ambas comunidades afirman que el poder político respalda las explosiones y que el material extraído se utiliza en la extensión del Tren Maya.
Leer artículoCenotes y abejas, posibles sujetos de derechos: una vía para frenar a granjas e inmobiliarias
Al atraer los litigios de Homún y Hopelchén, la Suprema Corte se encamina a otorgar personería jurídica a la naturaleza en la península de Yucatán. Esto implicaría un hecho legal inédito para México. De ocurrir, establecerá un cambio de paradigma que alentará las posibilidades de frenar la contaminación que genera la actividad de las factorías de carne y el uso irrestricto de plaguicidas. Y pondría coto a los desarrollos inmobiliarios que atentan contra el patrimonio biocultural del pueblo maya.
Leer artículoTerramaya, la granja que se dice orgánica pero opera a partir del despojo y el desmonte en Timucuy
Ejidatarios de Timucuy, en Yucatán, denuncian que la avícola Terramaya Orgánica efectuó maniobras para quedarse con al menos 50 hectáreas de monte de forma ilegal. La compañía, que se publicita “amigable” con el ambiente efectuó una deforestación desastrosa que incluso derivó en la intervención de Profepa. Sin embargo, los mismos ejidatarios afirman que la compañía, que surte a cadenas premium como Costco y Fresko La Comer, habría violado los sellos puestos por el organismo.
Leer artículoPese a clausura de Profepa, Crío levantó otra granja y tira excretas cerca de la antigua ciudad maya de Tzemé
La avícola construyó una serie de naves a metros de una zona arqueológica que resultó dañada por maquinaria de la firma y que generó la clausura por parte de Profepa y la intervención del INAH. Colectivos de la cercana Kinchil afirman que la empresa nunca respetó el veto establecido por el organismo, por lo que siguió efectuando desmontes en el área. Además, Crío arrasó otro tramo de la vegetación para generar un nuevo vertedero de excrementos y otros residuos de pollos y gallinas.
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