Se multiplican las afectaciones a la salud por otra granja de Bachoco en Hunucmá

Se multiplican las afectaciones a la salud por otra granja de Bachoco en Hunucmá

Publicado 25 junio, 2026

La avícola opera una granja con hasta 100 mil pollos que contamina el agua y el aire de al menos 5 colonias de Hunucmá. Ejecutivos de Bachoco se reunieron con los habitantes afectados y admitieron deficiencias en el manejo de los residuos de la instalación. Las naves de la empresa se ubican a menos de 50 metros de los hogares de San Eduardo y Santo Domingo. Las familias de la zona denuncian problemas respiratorios, alergias y dolencias gastrointestinales derivadas del impacto ambiental negativo que genera la avícola. El Ayuntamiento de Hunucmá reconoció la falta de documentación y permisos que acrediten la legalidad de la granja.

Mi familia y yo nos hemos enfermado por la granja. A mí hace poco me diagnosticaron un problema respiratorio que se me volvió crónico. Mi esposo también se ha enfermado de alergias y hace unos años, cuando mi nieta no tenía más de diez años, le dio una infección que casi nos la quita. En su momento, el doctor nos dijo que era una bacteria que tiene el pollo. Yo creo que no es justo. No es justo que personas de nuestra edad y los niños y las niñas, que son muchos, tengan que vivir enfermándose o sin poder disfrutar de sus casas porque tienen una granja de pollos al lado.

Lo peor del modelo de la cría industrial de pollos y gallinas golpea de la forma más funesta a los habitantes de al menos 5 colonias en Hunucmá, un poblado distante a poco más de media hora de Mérida, la capital de Yucatán. En ese municipio, la avícola Bachoco explota una estructura que supera las veinte granjas con ubicaciones que van desde las inmediaciones de la comunidad maya hasta instalaciones que operan dentro de la misma área urbana.

Una de las factorías de la empresa se ha vuelto el epicentro del impacto negativo socioambiental y acumula cuestionamientos: según las y los vecinos de colonias como San Eduardo y Santo Domingo, la instalación suma al menos 15 años contaminando de forma agravada el aire y el agua a su alrededor. Tal como expuso Jaltun en un artículo publicado en abril pasado, la granja en cuestión reúne hasta 100 mil pollos y opera a poco menos de 50 metros de los hogares en esa zona de Hunucmá.

Al mismo tiempo, los galpones de Bachoco se ubican a poco más de 600 metros de la escuela primaria Nachi Cocom y a menos de 800 del jardín de niños Federico Chopin. Las y los pobladores estiman que a esos espacios asisten al menos 360 infancias y jóvenes, cuya salud también está en riesgo por la cercanía de la granja a ambas instalaciones educativas. 

Sin embargo, los malos olores y la afectación del agua no se limitan únicamente a San Eduardo y Santo Domingo. En rueda de prensa concretada esta semana, las y los vecinos mencionaron a Santiaguito, San Martín y Santa Rosa como otras colonias que también resultan perjudicadas por el funcionamiento contaminante de la avícola. “En total, son al menos 8 mil las personas en toda esta zona de Hunucmá que sufren el funcionamiento de la avícola”, dijo a Jaltun un vecino de San Eduardo.

Por otra parte, Jaltun comprobó que dos cenotes destinados a la actividad turística en Hunucmá están a menos de 500 metros de las naves de Bachoco.

Dado lo apremiante de la situación sanitaria, el 6 de abril de este año las y los vecinos de las colonias vulneradas presentaron una denuncia popular por contaminación ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Comisión Nacional del Agua (Conagua) con la esperanza de poner un freno al funcionamiento de la factoría.

Pero, si bien Profepa admitió el recurso y casi de inmediato abrió una investigación ante los posibles incumplimientos ambientales de la empresa, lo cierto es que pocos días después el organismo se declaró incompetente. Según los asesores legales de la comunidad, desde Profepa se argumentó que la dependencia oficial resulta “carente de capacidad para solucionar problemas relacionados con el control de los residuos” y se señaló “que (dicha tarea) le corresponde al Ayuntamiento”.

La instalación de Bachoco reúne a casi 100 mil pollos en la etapa de engorde. Foto: Patricio Eleisegui.

Tras ese pronunciamiento, comentaron las mismas fuentes a Jaltun, la representación de Profepa en Yucatán informó que sí realizó visitas de inspección para corroborar la existencia de la granja. Y que, en el marco de ese proceso, constató que Bachoco viene realizando actividades de desmonte en el predio donde opera tres naves de enorme envergadura, por lo que “instauró un proceso de investigación y vigilancia que aún no concluye”.

En ese proceso reiteraron que ellos —por Profepa— no tienen competencia para investigar sobre los residuos y los malos olores, y que eso le corresponde al Ayuntamiento de Hunucmá. Eso, a pesar de que la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente establece que Profepa sí tiene competencia para investigar sobre, por ejemplo, la contaminación del aire. Tampoco Conagua se pronunció al respecto”, afirmaron los asesores.

Bachoco reconoce negligencia en su granja en Hunucmá

Al margen de la falta de respuestas por parte de los organismos federales, las y los vecinos avanzaron, también durante abril, con la entrega de un petitorio a Cristina Pérez Bojorquez, actual alcaldesa de Hunucmá, donde reunieron más de 200 firmas y exigieron la intervención del Ayuntamiento para detener la contaminación provocada por la avícola.

Pérez Bojorquez respondió gestionando un diálogo entre los habitantes que piden el cierre de la granja y los representantes de Bachoco en el estado de Yucatán. El encuentro ocurrió el 20 de abril. Fue en ese marco que, señalaron las fuentes consultadas, la compañía reconoció que su factoría genera contaminación en San Eduardo, Santo Domingo y sus alrededores

Las autoridades de Bachoco admitieron que ha habido negligencia en su tratamiento de residuos. Pidieron comprensión a los vecinos y se comprometieron a mejorar sus procesos, a entregar documentación ambiental, y a consultar a las autoridades por arriba de ellos sobre la exigencia de los habitantes de clausurar la granja. El Ayuntamiento se comprometió a entregar una minuta sobre los acuerdos que se tomaron ese día. Se pactó un segundo diálogo para el día 11 de junio. El día 11 volvimos a reunirnos con los representantes de Bachoco. Sin embargo, no ofrecieron soluciones”, detallaron los representantes legales de la comunidad movilizada.

Según pudo saber Jaltun, de las reuniones tomaron parte, además de las familias de San Eduardo y Santo Domingo, y sus acompañantes legales, Agustín Sarmiento, gerente de Contraloría de Corporativo Bachoco, Paola Dorantes, jefa de Ecología y Medio Ambiente de la avícola, Héctor Puerto, quien se identificó como “jurídico” de la misma empresa, César Barrios, médico veterinario de la granja cuestionada, y Miguel José Novelo López, gerente del área de Recursos Humanos Península de Grupo Bachoco.

En el encuentro del mencionado 11 de junio, comentaron vecinos consultados, los ejecutivos de la empresa expusieron que, frente a los reclamos de los habitantes de las colonias que piden el cierre de la instalación, Bachoco sólo llevó a cabo “una revisión de exteriores, una campaña de deschatarrización e inspecciones continuas”. 

Además, la firma propuso sembrar una línea de árboles a modo de “barrera verde” para frenar la emisión de olores originados por la instalación. Al mismo tiempo, las voces interpeladas comentaron que, “en esa ocasión, (los representantes de la avícola) se comprometieron a un tercer diálogo” para “discutir el desmonte (que se viene llevando a cabo) en la granja y entregarnos sus permisos ambientales y de funcionamiento”.

También se comprometieron a quitar los postes de luz que cruzan por las viviendas de los vecinos. Y a volver a dejar bien los cables que los camiones han tirado. Pero después de 14 días ni siquiera han dado fecha para esa tercera reunión”, agregaron. Tampoco el Ayuntamiento de Hunucmá que encabeza Pérez Bojorquez volvió a pronunciarse sobre el petitorio entregado por las y los vecinos, ni aportó documentación que acredite la legalidad de la instalación contaminante.

Se ha realizado una solicitud de información al Ayuntamiento de Hunucmá para que se faciliten los documentos relativos a la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) de la granja, sus permisos y licencias. Y el comité de la Unidad de Transparencia del Ayuntamiento nos contestó que, después de una búsqueda ‘exhaustiva’, se declaró que los documentos son parcialmente inexistentes. No sólo eso: no se justificó por qué son parcialmente inexistentes ni se especificó qué información es la existente. No se proporcionó ningún documento”, precisaron los asesores legales de las personas afectadas de las colonias San Eduardo y Santo Domingo.

Bachoco realizó desmontes en el predio de la granja que ahora son investigados a nivel federal. Foto: Patricio Eleisegui.

Bachoco y un daño a la salud que persiste

En paralelo a la falta de compromiso de las autoridades de Hunucmá para acercarles soluciones a las familias afectadas, el abandono maquillado de falta de competencias por parte de los organismos federales —que, a diferencia de este caso, sí intervinieron en situaciones similares en comunidades como Chocholá, Sitilpech, y en el caso del cierre de la instalación porcícola que operaba en Santa María Chí—, y los intentos de la directiva de Bachoco por enfriar el reclamo vecinal para mantener la granja operando, lo cierto es que las afectaciones en la salud que padecen las y los habitantes de las colonias contaminadas no han dejado de acrecentarse.

En ese sentido, en la rueda de prensa a la que asistió Jaltun varios integrantes de San Eduardo y Santo Domingo dieron cuenta de las dolencias que sufren a partir del funcionamiento de la avícola. Uno de los testimonios que se compartieron en esa actividad: “Durante años mi familia y yo hemos vivido con una peste insoportable. Ha habido días en los que el olor hasta lo sentías en la boca. Siempre llenos de moscas, con nubes de polvo. Sin poder disfrutar de nuestros patios, sintiendo ese olor asqueroso a la hora de la comida. Estamos hartos de tener como vecina a una granja que por años ha enfermado a nuestra comunidad”.

Otra voz expuso lo siguiente: “Es indignante que nos digan que la granja no es un riesgo para nuestra salud. Que, (como afirmaron los directivos de Bachoco), ‘criar pollos es muy limpio’ cuando a mí me consta que la granja deja apestosa nuestras calles; cuando los vecinos hemos visto que queman pollos (muertos) al aire libre; cuando esa peste se extiende hasta cuadras muy alejadas; cuando yo misma he tenido problemas en la piel por usar el agua”.

Un vecino afirmó: “La gente se enferma. Mi esposa ahora tiene un problema respiratorio crónico. Antes no estaba así. Varios vecinos viven con tos, gripa, y alergias que no se les quitan. Hay personas que pasan semanas enfermas y vuelven a recaer. Cuando uno ve que varias familias tienen problemas similares entiende que esto no es una coincidencia. Nosotros no estamos inventando nada. Lo vivimos desde hace años. Respiramos esos olores, vemos enfermarse a nuestros vecinos, y hemos dejado de usar los pozos. Los camiones van tirando agua sucia por las calles, han derribado postes; inclusive nos han acusado de delitos por defender nuestros patios”.

El funcionamiento de la avícola contamina el aire y el agua que comparten cientos de familias en Hunucmá. Foto: Patricio Eleisegui.

Un testimonio más: “Esa granja no puede estar aquí. Es más, aunque los encargados (recientemente) dijeron que se mantiene todo ‘limpio’ y que estuvieron vigilando, todavía sentimos olores cuando el viento viene desde la granja. Después de que limpiaron hubo días en los que se olía algo que picaba en la garganta, como si fuera un insecticida. Nosotros no sabemos qué químicos utilizan dentro de la granja y eso también nos preocupa. La granja está demasiado cerca, aunque giren sus ventiladores esos restos van a volar a otras casas. Nosotros queremos que se deje de tapar a medias el problema. Y que se cumpla la ley: una granja de aves no puede estar en medio de nuestra población”.

En sintonía con lo anterior, el aporte de una última voz: “Los directivos (de Bachoco) dicen que los pollos son muy limpios. Y que ellos no usan agua en la granja. Nosotros hemos visto cómo los camiones sacan a los pollos para llevarlos al matadero; van tirando agua café por todas las calles y a mí me consta que el agua (de las colonias) está contaminada. Durante un año hice pruebas de la calidad del agua en mi pozo y los resultados dieron que está contaminada con coliformes. Los directivos (ahora) dicen que quieren poner árboles. Yo les digo que está muy bien, pero sólo después de que quiten la granja”.

Bachoco denunció a vecinos que exigen el fin de la contaminación

Como expuso Jaltun en abril pasado, y de acuerdo a testimonios de integrantes y asesores legales de la comunidad, en los últimos cuatro años Bachoco buscó ampliar de forma ilegal el predio donde opera su granja instalando cercas y postes en algunos de los terrenos de las familias vecinas a la avícola. 

Según aseguraron a Jaltun distintas fuentes de la colonia San Eduardo, durante ese mismo lapso, y ante la resistencia de las y los vecinos a esos intentos de despojo, personal de la instalación efectuó amenazas y la misma empresa denunció a tres vecinos y vecinas por presunto “daño a la propiedad”.

A uno de nuestros vecinos y a su esposa los acusaron incluso de intentar agredir a empleados de la granja, algo falso y ridículo. Esas denuncias que hizo Bachoco tuvieron lugar entre 2022 y 2023. También tenemos el caso de otra persona judicializada con acusaciones absolutamente falsas. La empresa en un momento avanzó con la judicialización porque los vecinos quitaron tubos (de desagüe) que la compañía había comenzado a tirar sin permiso alguno en nuestros terrenos”, comentaron las voces consultadas.

Las denuncias contra las tres personas de la colonia San Eduardo continúan abiertas, indicaron desde la asesoría legal de la comunidad, con todo lo que eso implica en términos de desgaste económico y psicológico para quienes cargan con las acusaciones.

La instalación de la avícola se ubica a escasos metros de diversas colonias de Hunucmá. Foto: Patricio Eleisegui.

Arribo a Yucatán y peso político: la incidencia de Bachoco

Originaria de Sonora, Bachoco desembarcó en Yucatán a principios de los 2000 tras quedarse con la estructura de la local Campi, una compañía fundada por Adolfo Peniche Pérez —Secretario de Desarrollo Económico durante la primera gobernación de Víctor Manuel Cervera Pacheco (1984-1988)— que consolidó su presencia en el negocio avícola durante la década del 70.

Tras quedarse con el grupo, Bachoco colocó al negocio de pollos bajo la órbita de su marca principal y sólo mantuvo la etiqueta Campi para un área de producción de alimentos balanceados que opera hasta hoy.

Ya en la década de los 90, Campi trabó alianza con Porcícola Mexicana SA de CV, la compañía del también empresario local Raúl Efrén Casares G. Cantón dedicada a la producción de carne de cerdo en Yucatán, para la creación de la funesta Kekén, en la actualidad controlada por el gigantesco grupo KUO. 

Tal como ha expuesto Jaltun en múltiples oportunidades, Kekén monopoliza la producción de carne de cerdo en el sureste mexicano y es fuente constante de depredación ambiental. Luego de adquirir Campi, la avícola Bachoco pasó a sostener un diálogo fluido con grupo KUO que persiste hasta la actualidad.

En paralelo, la cercanía de Bachoco con el poder político de Yucatán es tan visible como histórica y una muestra está en la participación de la firma en programas y acciones del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) Yucatán.

Ligado a lo anterior, su capacidad para incidir en decisiones políticas y jurídicas que se toman en la Península sin duda es inseparable del poder económico que ostenta la empresa. 

De acuerdo al último informe financiero anual presentado por Bachoco –bajo control accionario de la familia Robinson Bours–, la empresa ostenta ventas netas por algo más de 4 mil 757 millones de dólares –casi 85 mil 111 millones de pesos, a la cotización actual de la divisa estadounidense–. Al mismo tiempo, los ingresos también netos y anuales reconocidos por la firma promedian los 452,5 millones de dólares –alrededor de 8 mil 96 millones de pesos mexicanos–.

Junto con Crío, Bachoco controla el 60 por ciento del mercado mexicano de comercialización de pollos. Sólo en el estado de Yucatán la empresa reconoce más de 90 granjas operativas –entre medianas y grandes– distribuidas en 28 municipios.

Jaltun