Agua contaminada, aire irrespirable y criminalización, la marca de Bachoco en Hunucmá

Agua contaminada, aire irrespirable y criminalización, la marca de Bachoco en Hunucmá

Publicado 7 abril, 2026

La avícola opera una granja con cerca de 100 mil pollos que contamina los pozos de agua, el aire y la tierra de distintas colonias en Hunucmá, en Yucatán. Los habitantes señalan que sus hogares, varios de ellos ubicados a menos de 50 metros de la instalación, padecen los químicos que Bachoco aplica para controlar las plagas de los pollos y la incineración de aves muertas. La afectación del recurso hídrico y el aire impacta en escuelas y jardines de infantes cercanos. Las y los vecinos presentarán una denuncia ante organismos federales.

La expansión de las granjas avícolas en Yucatán sigue los pasos de la porcicultura contaminante que predomina en el estado y complica de forma dramática la subsistencia de las comunidades mayas locales. Las muestras de cómo la amplia estructura de naves que Bachoco y Crío, las dos compañías que monopolizan la producción de carne de pollo y huevos de gallina en el sureste de México, afectan la vida y el ambiente de los pueblos indígenas de la región abundan y se multiplican con el correr de los meses. 

Un ejemplo contundente del desastre que apadrinan estas compañías, y que Jaltun ha documentado en reiteradas ocasiones, corresponde a los tiraderos ilegales de residuos y excrementos que ambas firmas vienen multiplicando en la selva cercana a Kinchil, en Yucatán. 

A semejante atropello ambiental ahora se suma la afectación que Bachoco provoca de forma directa a dos colonias en Hunucmá, a poco más de media hora de Mérida, la capital de Yucatán, y las violencias que la misma compañía viene desplegando sobre las y los vecinos de esa población.

La avícola opera una estructura que supera las veinte granjas en inmediaciones de la comunidad y dentro del área urbana de la misma. A raíz de semejante despliegue, no faltan los habitantes que bromean con renombrar a Hunucmá como “capital” del imperio comercial Bachoco. 

Esta presencia masiva de naves, galpones y tráileres de Bachoco, con el daño socioambiental derivado de la actividad que lleva a cabo la compañía, viene originando una resistencia vecinal organizada que batalla para desterrar la contaminación generada por la avícola sobre todo en los últimos 15 años.

En ese sentido, las y los vecinos de las colonias San Eduardo y Santo Domingo preparan una denuncia popular contra el impacto ambiental negativo que provoca una granja de la empresa en cuestión. En una recorrida reciente, Jaltun comprobó que la instalación opera a menos de 50 metros de buena parte de los hogares de la zona

Al mismo tiempo, los galpones de Bachoco se ubican a poco más de 600 metros de la escuela primaria Nachi Cocom y a menos de 800 del jardín de niños Federico Chopin. Las y los pobladores estiman que a esos espacios asisten al menos 360 infancias y jóvenes, cuya salud también está en riesgo por la cercanía de la granja a ambas instalaciones educativas.  

La granja junto a la colonia San Eduardo reúne a casi 100 mil pollos en etapa de engorde. Foto: Patricio Eleisegui.

El recurso legal se presentará el martes 7 de este mes ante dependencias federales como Profepa, Semarnat y Conagua, y el pedido concreto de las y los habitantes es que la avícola desactive por completo el funcionamiento de las naves y efectúe tareas de remediación del terreno donde opera. 

La instalación de Bachoco reúne a casi 100 mil pollos en la etapa de engorde y más de 200 vecinas y vecinos de la zona denuncian que la granja contamina de forma continua el aire, el agua y el suelo de las colonias.

Entre pestilencias y el agua que enferma

La empresa usa esta granja para el engorde de los pollos, que demora como 7 semanas. Luego hacen un recambio y traen pollos nuevos, pequeños. Es sobre todo en ese momento que la situación del aire se pone peor, aunque luego apesta todo el tiempo. Cuando sacan los pollos lo que hace Bachoco es aplicar químicos y nosotros tenemos que encerrarnos en nuestras casas”, comentó a Jaltun uno de los vecinos afectados.

Es una fumigación que hacen, y que cada vez que aplican esos insecticidas los efectos nos quedan hasta por 10 días. Además de las colonias de San Eduardo y Santo Domingo también sabemos de personas que son afectadas por los olores en San Martín, una colonia todavía más lejana. Además de los químicos está la pestilencia que sentimos a diario, de las excretas de los pollos, que hacen el aire irrespirable”, agregó.

Respecto de estos hedores, otra vecina sostuvo que “cuando una habla, parece que se tragara el olor”, subrayando además que las colonias cercanas a la granja de Bachoco padecen también el drama de la contaminación agravada del agua.

Hicimos muestreos durante un año y se comprobó que está contaminada con coliformes. Los test se hicieron de forma participativa con toda la comunidad. Los pozos más cercanos a la granja son los que dieron la contaminación más evidente. Aquí ya nadie usa el agua ni para cocinar, mucho menos para beber”, afirmó.

Otro testimonio de una habitante de San Eduardo: “Las enfermedades estomacales, la diarrea, se sentían a diario hasta que se dejó de consumir el agua. Algunas personas siguen usando esa agua para bañarse, pero tenemos casos de vecinas que han tenido reacciones alérgicas en la piel. Además, aquí hay adultos mayores, abuelas, con problemas respiratorios crónicos por los olores que vienen de la granja”.

La avícola opera maquinaria para extender sus límites junto a la colonia San Eduardo. Foto: Patricio Eleisegui.

Bachoco también promueve la persecución judicial de vecinos

Con relación a los tratos de la empresa con la población de las colonias afectadas por la granja, quienes integran el grupo que presentará la denuncia popular este 7 de abril aseguraron que “se buscó un diálogo con Bachoco”, pero que la avícola “nunca se acercó” a la comunidad. 

Empezaron a movilizar a su gente cuando vieron que no les dejamos invadir nuestros terrenos, algo que intentó la empresa hace unos años. Se trata de los patios de las casas que son vecinas a la granja. Nosotros nos pusimos firmes cuando vimos que intentaron poner alambradas ya dentro de nuestros patios. Hasta instalaron de forma ilegal una línea eléctrica que atraviesa nuestros terrenos”, detalló un vecino.

Añadió que “los dueños o encargados nunca dieron la cara por esa situación, mandaron a licenciados o a los mismos trabajadores para tratar de avanzar con el despojo”. En ese marco, enfatizaron integrantes y asesores legales de la comunidad, personal de Bachoco efectuó amenazas y la misma empresa denunció a tres vecinos y vecinas por presunto “daño a la propiedad”.

A uno de nuestros vecinos y a su esposa los acusaron incluso de intentar agredir a empleados de la granja, algo falso y ridículo. Esas denuncias que hizo Bachoco tuvieron lugar entre 2022 y 2023. También tenemos el caso de otra persona judicializada con acusaciones absolutamente falsas. La empresa en un momento avanzó con la judicialización porque los vecinos quitaron tubos (de desagüe) que la compañía había comenzado a tirar sin permiso alguno en nuestros terrenos”, afirmaron.

Las denuncias contra las tres personas de la colonia San Eduardo, indicaron desde la asesoría legal de la comunidad, continúan abiertas, con todo lo que eso implica en términos de desgaste económico y psicológico para quienes cargan con las acusaciones.

Ubicación de la granja respecto de las colonias San Eduardo y Santo Domingo de Hunucmá. Foto: Patricio Eleisegui.

Denuncia popular y solicitud de cierre

La denuncia popular que se presentará este 7 de abril ante Profepa, Semarnat y Conagua es por daños medioambientales y con base en la contaminación del aire, el agua y el suelo que sufren la colonia San Eduardo y otras cercanas”, indicaron a Jaltun asesores legales de las y los vecinos de Hunucmá.

La población de esa área de Hunucmá pide el cierre definitivo de la granja y la remediación de los daños al terreno que ocupa. “Es lo que tiene que hacer Bachoco: dejar de operar en ese lugar. Aquí sufrimos la contaminación del agua y el aire, los olores fétidos que produce la granja y hasta el tránsito pesado por los tráileres que llevan y traen pollos. También a veces ocurre que Bachoco quema los pollos que mueren en su granja y ahí la pestilencia se pone aún peor. Se hace muy difícil hasta respirar”, expresa otra vecina de San Eduardo. 

También esperamos que las autoridades tomen en cuenta nuestra denuncia a partir de que tenemos muchos cenotes en nuestro pueblo y el agua en esos sitios también se está contaminado. Prácticamente todos los terrenos en San Eduardo y otras colonias tienen su cenote, mientras los residuos que genera la granja se siguen yendo al manto freático”, completó. 

En sintonía con eso, Jaltun pudo comprobar que dos cenotes destinados a la actividad turística en Hunucmá están a menos de 500 metros de las naves de la avícola.

Otro impacto negativo derivado de la instalación en funcionamiento está en la afectación que sufre la apicultura en esa comunidad maya. La proliferación de moscas y el uso de químicos, comentan pobladores con colmenas en San Eduardo, redujo sensiblemente la población de abejas sobre todo en los últimos años y eso se traduce en un derrumbe creciente en la producción de miel y la economía campesina.

Empleados de Bachoco descargan en la granja de Hunucmá cajas con crías de pollos hacinadas. Foto: Patricio Eleisegui.

Bachoco, su arribo a Yucatán y el peso político

Originaria de Sonora, Bachoco desembarcó en Yucatán a principios de los 2000 tras quedarse con la estructura de la local Campi, una compañía fundada por Adolfo Peniche Pérez —Secretario de Desarrollo Económico durante la primera gobernación de Víctor Manuel Cervera Pacheco (1984-1988)— que consolidó su presencia en el negocio avícola durante la década del 70.

Tras quedarse con el grupo, Bachoco colocó al negocio de pollos bajo la órbita de su marca principal y sólo mantuvo la etiqueta Campi para un área de producción de alimentos balanceados que opera hasta hoy.

En la década de los 90, Campi trabó alianza con Porcícola Mexicana SA de CV, la compañía del también empresario local Raúl Efrén Casares G. Cantón dedicada a la producción de carne de cerdo en Yucatán, para la creación de la funesta Kekén, en la actualidad controlada por el gigantesco grupo KUO. 

Tal como ha expuesto Jaltun en múltiples oportunidades, Kekén monopoliza la producción de carne de cerdo en el sureste mexicano y es fuente constante de depredación ambiental. Luego de adquirir Campi, la avícola Bachoco pasó a sostener un diálogo fluido con grupo KUO que persiste hasta la actualidad.

Tráileres de Bachoco atraviesan las calles de Hunucmá esparciendo fluidos y malos olores. Foto: Patricio Eleisegui.

En paralelo, la cercanía de Bachoco con el poder político de Yucatán es tan visible como histórica y una muestra está en la participación de la firma en programas y acciones del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) Yucatán.

Ligado a lo anterior, su capacidad para incidir en las decisiones políticas y jurídicas que se toman en la Península sin duda es inseparable del poder económico que ostenta la empresa. 

De acuerdo al último informe financiero anual presentado por Bachoco –bajo control accionario de la familia Robinson Bours–, la empresa ostenta ventas netas por algo más de 4 mil 757 millones de dólares –casi 85 mil 111 millones de pesos, a la cotización actual de la divisa estadounidense–. Al mismo tiempo, los ingresos también netos y anuales reconocidos por la firma promedian los 452,5 millones de dólares –alrededor de 8 mil 96 millones de pesos mexicanos–.

Junto con Crío, Bachoco controla el 60 por ciento del mercado mexicano de comercialización de pollos. Sólo en el estado de Yucatán la empresa reconoce más de 90 granjas operativas –entre medianas y grandes– distribuidas en 28 municipios.

Jaltun