Mayas de Xtampú defienden una salinera ancestral ante la expansión inmobiliaria

Mayas de Xtampú defienden una salinera ancestral ante la expansión inmobiliaria

Publicado 24 marzo, 2026

Con décadas de funcionamiento colectivo, la salinera de Xtampú brinda sustento a 64 familias de esa comunidad, ubicada en el municipio de Dzemul, en Yucatán. Pero el incremento de la especulación inmobiliaria amenaza la subsistencia de las salinas y la multiplicación de los condominios trae consigo obras que ponen en riesgo al ecosistema. Las y los integrantes de la cooperativa que opera en Xtampú exigen la protección de una actividad que también consideran patrimonio cultural.

Aunque conoce la salinera de Xtampú, en Dzemul, Yucatán, desde su infancia, José Guadalupe Chi empezó a trabajar ahí a partir de los 13 años cuando, por falta de recursos, tuvo que comenzar a ganarse la vida. A esa edad, su familia ya no pudo seguir costeándole la educación. En ese espacio cercano al mar aprendió a extraer la sal: supo del lapso de nueve meses que demora la evaporación del agua de las lluvias y la formación de las placas minerales, y de los otros tres en los que puede extraerse el material. 

También conoció la Sociedad de Solidaridad Social Salinar Xtampú —o “Cuatro S”—, a la que luego se integró. Fundada en 1982, la organización supo controlar y manejar más de 50 charcas de sal asentadas sobre 10 hectáreas de aguas nacionales y otras 10 del ejido de Dzemul. La labor en el sitio se remonta a la época prehispánica, cuando la sal era la moneda de cambio de la población maya que se asentaba en Xcambó. 

Junto con otros 63 compañeras y compañeros, a Chi incluso le tocó vivir conflictos entre agrupaciones de vecinas y vecinos ligados a la salinera. Superado eso, lo que empezó a llegar fue la ola inmobiliaria y sus condominios y construcciones junto a la costa. Las actividades turísticas crecieron por la cercanía con Telchac Puerto y poco a poco ese rubro se convirtió en un pilar económico de la zona.

Quienes conforman las “Cuatro S” nunca pensaron que esa misma avanzada turística terminaría siendo una amenaza para las 64 familias que dependen de la salinera. Los numerosos complejos turísticos que surgieron en años recientes provocaron que las charcas se contaminen con otras aguas, y además demandan infraestructura que pone en riesgo a la actividad ancestral. Por ejemplo, ahora se impulsa una tubería de agua potable que podría impactar de la peor forma a toda la salinera.

En ese contexto, las y los trabajadores de la sal resisten y exigen la protección de las 15 charcas que aún le quedan a la salinera, a la que además de sustento económico consideran un auténtico patrimonio cultural.

La salinera de Xtampú es el sostén de 64 familias mayas de Dzemul. Foto: Lilia Balam.

Sobreexplotación, cambio climático y expansión inmobiliaria, los primeros problemas

Concepción Kú, mejor conocida como “Conchi”, pisó la salinera por primera vez cuando era una niña: sus papás, abuelos y hasta tatarabuelos también trabajaron ahí. Formalmente, ella se volvió integrante de la sociedad hace dos años: ocurrió cuando las y los trabajadores actuales recuperaron el manejo de la salinera luego de que otra agrupación controlara el lugar por un buen tiempo.

Conchi también sabe todo sobre la sal: que la cosecha por lo general culmina en mayo, que la sal debe su color rosa a la microalga Dunaliella, y que contiene betacaroteno. En entrevista con Jaltun, insistió en que el trabajo en las “Cuatro S” es artesanal. Explicó que las y los trabajadores no usan guantes ni zapatos para hacer la actividad. Y que, al momento de extraer la sal, el agua de la salinera alcanza la temperatura de 45 grados y por eso se trabaja desde la tarde y durante toda la noche. 

Sobre todo, enfatizó que no se emplea ningún químico para extraer la sal. Conchi comentó que, previo a que la cooperativa asumiera nuevamente el control de la salinera en 2024, quienes extrajeron el material hasta ese momento realizaron una sobreexplotación de las charcas, no hicieron los cuidados necesarios luego de las lluvias, y hasta emplearon, precisamente, productos químicos para producir la sal.

En tiempos recientes, a esos daños también se les sumó el impacto del cambio climático. Conchi afirmó que las inundaciones provocadas por huracanes y las lluvias cada vez más intensas hicieron que el agua de la ciénaga dañe algunas charcas en el sector poniente de “Cuatro S”.

Ya en el oriente de la salinera, dijo, lo que viene generando afectación es la expansión inmobiliaria. Mencionó como caso el complejo de lujo Kinuh, que en su desarrollo incluyó instalaciones para embarcaciones recreativas. Al mismo tiempo, la apertura del puerto de abrigo de Telchac trajo consigo un dragado que ahora se realiza de forma periódica.

Entra el agua del mar, sube y se va sobre las charcas. Y cuando sopla el viento del norte, por el puente, viene el agua desde la ciénega”, describió Armando Argáez, presidente de la sociedad que opera la salinera de Xtampú. 

La expansión inmobiliaria y el cambio climático han disminuido el número de charcas en Xtampú. Foto: Lilia Balam.

Agua para complejos turísticos: la tubería que podría dañar la salinera ancestral

A las y los integrantes de “Cuatro S” nunca se les avisó que iban a construir condominios en la costa cercana. Simplemente, comenzaron a ver cómo las obras se multiplicaron. Eso no les pareció un problema hasta que en 2023 el alcalde de Dzemul, Wilberto “Willy” Flota, anunció que tiraría una tubería de agua para beneficiar a las casas y edificios de las playas de San Bruno y San Benito. Fue allí que quienes conforman la sociedad se percataron que el caño atravesaría el manglar y la misma salinera

En noviembre de ese año el excomisario ejidal, Julio Medina, presentó una queja contra la obra ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), cuyo personal acudió a realizar una inspección. 

De acuerdo con información proporcionada por la dependencia, se constató desmonte de la vegetación natural en el derecho de vía mediante el uso de maquinaria pesada, y una afectación de 15 mil metros cuadrados de superficie. Además, se excavó una zanja de 331 metros, así como la instalación y conexión de tubería hidráulica. 

Además, se corroboró que la obra no tenía una autorización en materia de impacto ambiental, por lo cual se impuso una clausura temporal. También se fijó una multa de 250 mil pesos al Ayuntamiento de Dzemul y se le ordenó no continuar con la obra. En contraposición, y de acuerdo con Profepa, el alcalde presentó un recurso de apelación que hasta la fecha no ha sido resuelto. 

Al margen de eso, los trabajos para instalar la tubería continuaron. De acuerdo con las y los integrantes de la cooperativa, el equipo a cargo de la obra ha ido depositando material de construcción en diferentes puntos al pie de la carretera y en la zona de las charcas, sin ningún protocolo de cuidado al ambiente ni al cercano recinto prehispánico de Xcambó. 

Les dijimos que no podían tirar el material aquí, les pedimos que trajeran al ingeniero de la obra, que tenían que pedir permiso, pero no se movieron. Después fueron a tirar el material a la orilla de la carretera a Progreso. Desde entonces llevaron hasta allá un volquete, un remolque y herramientas”, detalló Argáez, el presidente de la sociedad.

En abril de 2025, Profepa notificó la conclusión del caso denunciado. La propia dependencia indicó que la oficina de representación de la Semarnat en el estado notificó que el proyecto “ya cuenta con las autorizaciones necesarias en materia ambiental”. 

Eso mismo afirmó el alcalde, quien ante la consulta de Jaltun detalló que el ayuntamiento de Dzemul recibió 1.6 millones de pesos de Banobras y un adelanto del Ramo 33 —autorizado por el Congreso del Estado— para concluir la tubería, que ya avanzó 12 kilómetros y hasta ahora ha costado 12 millones de pesos

En las inmediaciones de la salinera emergen nuevos proyectos inmobiliarios. Foto: Patricio Eleisegui.

Según Flota, durante el sexenio del panista Mauricio Vila, el Instituto de Infraestructura Carretera de Yucatán (INCAY) dio permiso para construir sobre el derecho de vía. Y solamente necesitaba notificar a la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) para desarrollar el proyecto.

Afortunadamente, la relación con el gobernador Joaquín Díaz Mena es cercana. Le platiqué (del proyecto), él lo checó, y mandó al delegado de la Conagua, quien me sugirió que lo platiquemos con los titulares de Semarnat. Platicamos igual con el senador Jorge Carlos Ramírez Marín, que nos echó mucho el hombro. Fueron a verificar y constataron que en verdad no estamos haciendo daño a nadie, puesto que es en el derecho de vía donde lo estamos realizando”, dijo.

Sostuvo que en la zona de manglares la tubería será encofrada sobre el derecho de vía. Y comparó el caso con una instalación realizada dentro de los manglares de Chuburná Puerto, en el municipio de Progreso, que en su momento no tuvo problemas para obtener el permiso de construcción. 

Infraestructura para las inmobiliarias que pone en riesgo a la salinera

A las y los trabajadores de la salinera les cuesta entender que la obra siga avanzando. “Realmente no sabemos qué hizo Semarnat, por qué volvió a dar los permisos, porque así como está yendo, a un kilómetro más va a empezar a llegar al manglar. Han tirado árboles grandes, han pasado donde hay cenotes”, señaló Guadalupe Chi.

Además del probable daño al manglar de la zona, la cooperativa teme que la obra no se haga bien o que su operación o mantenimiento originen daños a la salinera.

La salinera funciona junto a la carretera que une al área arqueológica de Xcambó con Telchac Puerto. Foto: Patricio Eleisegui.

Al mismo tiempo, en “Cuatro S” advierten que el movimiento de los camiones pesados que cargan la sal durante la temporada de extracción podría dañar la tubería. Por otra parte, el caño podría sufrir un desgaste importante a raíz de la acción del salitre, los vientos marinos y el calor extremo durante gran parte del año.

Con el tiempo se puede romper la tubería y entonces todo el agua se iría dentro de las charcas. Además, todo el tiempo se estaría rompiendo, porque hay sol, hay salitre”, explicó Conchi. 

La instalación proveerá agua dulce a los 16 kilómetros de costa de Dzemul, pero según las y los trabajadores el objetivo de la tubería es satisfacer la demanda de los condominios y complejos turísticos que se levantan o proyectan en las playas de San Bruno y San Benito.

Lo particular es que en la actualidad no toda la población de Dzemul cuenta con servicio de agua o, en todo caso, lo recibe con muy baja presión. “En el pueblo no tenemos agua y él —por “Willy” Flota— está pensando en vender agua a la playa”, recalcó Guadalupe. 

Le pedimos al alcalde que recapacite, que esto esté bien planeado, que no nos afecte. Si no, va a ser un desastre. Y él tiene que dar la cara para venir a reparar (la situación)”, enfatizó Guadalupe Chi.

Hasta ahora, los propietarios de los condominios a quienes beneficiará la tubería tampoco se han acercado a la cooperativa. Según Pablo Chalé, la mayoría son extranjeros. “No se acercan aquí a consultar, solamente mandan constructoras. Construyen y ya”, dijo.

¿Y la consulta al pueblo indígena?

Por encima de todas las cosas, para Conchi lo grave es que Flota no hizo una consulta respecto de la obra. Tampoco se acercó a platicar con las y los integrantes de la cooperativa para dar detalles del proyecto. 

Aquí nunca vinieron a decirnos qué se iba a afectar. Y en mi forma de pensar, creo que se tienen que sentar ambas partes para platicar, porque puede haber beneficio para el pueblo pero daños a nosotros. No estamos en contra de que les lleven agua, pero que vengan a platicar, a conocer a las 64 familias, para que entiendan los riesgos“, comentó. 

Conchi dice estar muy preocupada porque las discusiones sobre el tema se ponen cada vez más tensas y teme que todo desemboque en situaciones de violencia. 

Así como ellos tienen un proyecto para sacar al pueblo adelante, nosotros tenemos otro para sacar adelante a 64 familias. La mejor opción es platicar y tomar un acuerdo, dejar que respeten nuestras charcas como siempre, para que esto nos dure un poco más de años, porque el cambio climático viene fuerte. Tenemos muchos daños, inundaciones. Lo único que pedimos es que nos dejen trabajar”, puntualizó. 

Los proyectos inmobiliarios cercanos a la salinera efectúan perforaciones de pozos de agua sin permisos. Foto: Patricio Eleisegui.

Las y los integrantes de la cooperativa admiten que la tubería es infraestructura necesaria, pues el servicio de agua potable en toda la zona es básico, pero temen perder su patrimonio, que también es de Dzemul. Y advierten que se dañará el mangle, que los protege de tormentas y huracanes.

Queremos que se respete este lugar y el ecosistema. Si nosotros estamos cuidando los manglares, y por la obra van a acabar con él, entonces no tiene caso que digan que están protegiendo el manglar“, apuntó Guadalupe Chi. 

La cooperativa lo tiene muy claro: si la obra continúa y alcanza a la salinera, van a impedir que ocurran daños. El obstáculo para ello es que no hay apertura por parte del alcalde, quien en entrevista con Jaltun confirmó que no ha entablado diálogo con las y los integrantes de la cooperativa ni tiene planes de hacerlo. Afirma que él “está pegado al reglamento” y tiene los permisos de la Semarnat.

Además, “Willy” Flota dijo urge que se realice la obra para surtir de agua a la zona costera, ya que tiene reportes de que los propietarios de edificios están cavando pozos a menos de 500 metros del mar e, incluso, habría estudios que muestran el riesgo de que el agua dulce se salinice por esas perforaciones.

No hemos tenido diálogo con el ayuntamiento. Nada. Enteramente nada. Él lo quiere hacer a la fuerza, pero yo imagino que debe haber una consulta con el pueblo”, expuso Argáez, el presidente de la sociedad.

Es muy prepotente. No ha venido. Manda a sus trabajadores y ya hemos tenido problemas con ellos”, comentó, por su parte, Guadalupe Chi. 

La salinera acumula décadas funcionando como cooperativa en el municipio de Dzemul. Foto: Patricio Eleisegui.

Integrantes de la salinera piden cambios en la obra

Entre otras cuestiones, las y los integrantes de “Cuatro S” demandan que, de continuarse con la obra, el alcalde exija que se utilicen materiales de calidad.

Generalmente esa cadena de dinero trae pésima calidad de materiales, nunca los de mejor calidad porque son más caros y ellos tienen que sacar su mochada. Cualquier construcción que hace el gobierno suele ser de mala calidad. Pedimos una mejor construcción. Ojalá que el cruce del agua nos beneficie en algo”, expresó Chalé. 

Quienes integran la cooperativa también piden que se instalen dos llaves de paso de la tubería, que abarquen la zona de la salinera, para que se puedan contener posibles fugas de agua. Por ahora, las y los trabajadores de la salinera mantienen la esperanza de que el alcalde no dañe la salinera con el proyecto en cuestión. Pero advierten que, de resultar necesario, se movilizarán para proteger su sustento, que además, remarcan, es patrimonio histórico de Dzemul

Conchi advirtió, también, que el colectivo mantendrá bajo la lupa a los nuevos proyectos inmobiliarios. “Afortunadamente ahorita la estamos cuidando. Claro que si usted logra ver las construcciones que están allá, a lo lejos, quizás con el tiempo nos hagan daño. Por eso tenemos que estar en constante vigilancia”, señaló.

Cabe mencionar que tan solo en 2025 se autorizaron al menos 9 proyectos de condominios, departamentos y clubes de playa cercanos a la salinera.

El objetivo de la cooperativa es que la salinera y su tradición ancestral perduren. Y también se busca que la gente joven de la comunidad se incorpore a las tareas para preservar ese espacio. 

“Si va a cruzar la cañería por la salinera, tienen que pagar, indemnizar. De haber una fuga, se dañará el lugar donde estamos. Si eso ocurre ¿dónde vamos a trabajar? Y está bonito ese lugar. A mí me gusta, no quiero que se inunde. Hay que conservarlo”, concluyó Argáez.

Jaltun