“Puerta al Mar”: un proyecto militar que depreda la Biósfera de Sian Ka’an

“Puerta al Mar”: un proyecto militar que depreda la Biósfera de Sian Ka’an

Publicado 18 noviembre, 2025

La Sedena construye una carretera que atraviesa la Reserva de la Biósfera Sian Ka’an con el pretexto de conectar a Felipe Carrillo Puerto con el Caribe. El alto mando castrense genera infraestructura para incentivar el turismo masivo en la zona. Además de denunciar irregularidades ambientales y señalar la creciente militarización que padece ese territorio en Quintana Roo, pobladores exponen al proyecto como una obra accesoria del Tren Maya.

Tenemos suficientes razones para pensar que Puerta al Mar es una trampa”, dice René*, quien habita en Felipe Carrillo Puerto, sobre el camino hacia la bahía de Vigía Chico que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) pavimentó como parte de las obras accesorias del Tren Maya en Quintana Roo

El proyecto comenzó a construirse en 2023 y fue presentado por la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, como una obra para saldar la “deuda histórica” con la población carrilloportense, “que llevaba años pidiendo un camino hacia el mar”.

Sin embargo, en una reunión pública concretada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) el pasado 15 de octubre, esto es, a menos de un mes de que la Sedena concluya el proyecto, las y los habitantes coincidieron en que nunca pidieron ni quisieron esa obra

La carretera que Sedena denominó Puerta al Mar era un sacbé, un camino de tierra blanca hecho por los abuelos mayas, extendido a través de 22 kilómetros de tierras ejidales y algo más de 32 dentro de la Reserva de la Biósfera Sian Ka’an.

El área fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987 y desde entonces mantiene ese status. Posee el sistema de ríos subterráneos más importante de la región y es hogar de 2,161 especies animales. Algunas de ellas protegidas, como es el caso del jaguar, el tapir, el manatí y el pecarí de labios blancos. 

La construcción de Sedena en plena selva fragmenta la Reserva de la Biósfera Sian Ka’an. Foto: Patricio Eleisegui.

La opacidad de Puerta al Mar

Como prácticamente todas las obras relacionadas con el Tren Maya, ni los habitantes ni la propia Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), que administra la reserva, supieron los detalles del proyecto hasta que éste comenzó.

Los únicos informados fueron los ejidatarios que vendieron las primeras 22 hectáreas. Además de construir la carretera en cuestión, los militares levantaron un puesto de control e instalaciones de vigilancia en el punto donde termina el ejido. Allí fueron desplegados uniformados de la Guardia Nacional.

Una vez concluida, esa área pavimentada servirá como estacionamiento pues el proyecto establece que no se podrá atravesar el resto de los 32 kilómetros de la reserva en autos, camionetas o buses ¿Cómo llegarán entonces las personas a Vigía Chico? Es una pregunta que sigue sin contar con una respuesta clara.  

La remodelación del camino hacia Vigía Chico implicó el desmonte de selva y la ampliación de la antigua senda de sacbé: para volverlo carretera, los militares aumentaron el ancho del trazo de 4 a 8 metros. En Vigía Chico, y sin importar que se trata de un área de manglares y humedales, Sedena buscó la creación de una playa artificial con locales comerciales, baños públicos, muelle e infraestructura turística.

Una fuente consultada por Jaltun aseguró que, tras la presión de la comunidad, las autoridades se comprometieron a cancelar el complejo turístico y la playa artificial para, en cambio, instalar en Vigía Chico únicamente una caseta.

Sin embargo, otras personas entrevistadas aseguraron que el proyecto turistificador continúa. En medio de estas versiones, lo cierto es que la obra en Vigía Chico ya se devoró varias hectáreas, algo que está tipificado como delito federal.

Los bancos de materiales se multiplican en el ejido Felipe Carrillo Puerto y amenazan la biodiversidad. Foto: Patricio Eleisegui.

Un proyecto lleno de irregularidades

Además de la falta de consulta previa, libre, informada y culturalmente adecuada a la comunidad maya, el proyecto Puerta al Mar incluye actividades incompatibles con el Programa de Manejo de la Reserva de la Biósfera como la pavimentación de vías y la explotación de servicios turísticos en la zona núcleo.

De hecho, para esta obra incluso se requiere un permiso de cambio de uso de suelo de terrenos forestales. Tampoco existen estudios previos de impacto ambiental para la zona costera, ni una evaluación sobre cómo, por ejemplo, la turistificación de la zona afectará a los pescadores tradicionales de langosta o, tierra adentro, al cultivo tradicional de la milpa maya. 

El programa de manejo (de la Reserva) señala que debe evitarse cualquier actividad que perturbe el hábitat como la pavimentación, pues implica una disminución en la captura y filtración del agua que es tan importante en la región. La Reserva es una de las mejores conservadas del país y al ser un corredor biológico mesoamericano impacta a todos los ecosistemas, aves y mamíferos que atraviesan la zona”, explica al respecto la organización jurídica Territorios Diversos para la Vida (TerraVida), que acompaña a parte de la comunidad afectada.

Si bien aún no se inauguró el camino de forma oficial, personas entrevistadas por Jaltun confirman que ya han comenzado los atropellamientos a la fauna. Relatan que los cuerpos son rápidamente removidos del trazo pues son una prueba del impacto negativo que tiene la nueva carretera. Por ahí cruzan tejones, venados, sereques, monos y armadillos, además de aves locales y migratorias. 

Alfonso Sánchez*, biólogo y habitante de Felipe Carrillo Puerto, contó que la reserva siempre fue visitada por la población. Comentó que antes de la intervención militar el trazo era un tunel verde que las personas atravesaban en moto o bicicleta de montaña para ir a pasar el rato a Vigía Chico. 

Rellenaron con sascab algunas orillas para que no se desmoronara la carretera y pusieron unas tuberías para que pase el agua. Pero tuvieron que hacer varios cambios porque todo se empezaba a inundar. La gente que vino a trabajar no conoce el territorio y, pues, lo hacen a su modo hasta que se dan cuenta de que no debería ser así”, enfatizó. 

Paraje de la laguna de El Padre, una de las más visitadas por la población. Hoy se encuentra cerrada. Foto: Katia Rejón.

Antes de Puerta al Mar hubo un camino histórico

En 1905, durante el porfiriato, donde se construye Puerta al Mar se instaló un ferrocarril militar de 56 kilómetros que tuvo entre sus objetivos “civilizar y aniquilar” a los indígenas mayas rebeldes de la llamada “Guerra de Castas”. El proyecto actual incluye también el emplazamiento de un monumento a los presos políticos castigados en esa zona durante aquella época. 

En su investigación “Un ferrocarril militar en la selva quintanarroense” de 2005, Juana María Rangel Vargas documenta que además del tren militar hubo otras líneas férreas que se construyeron para extraer los recursos del territorio. 

“A pesar de que Quintana Roo era un territorio lejos del centro del país, las pequeñas vías férreas coadyuvaron a apropiarse de los recursos naturales. No obstante, hay que dejar muy claro que estos ferrocarriles de ninguna manera conformaron una red de comunicaciones en beneficio de la naciente población quintanarroense, sino que solo sirvieron al objetivo para el que fueron creados: la explotación silvícola”, escribió.

La historia se repite, como entonces, con militares custodiando los trabajos de construcción y las élites empresariales viendo con particular interés el proyecto. Mientras las autoridades justifican la obra diciendo que es para el bien de la población, hay organizaciones y habitantes mayas que lo ven como otro borrado de la identidad

El camino pasa por tres lagunas en medio de la selva que eran muy frecuentadas por la población. En especial la tercera, llamada Laguna del Padre, funcionó por décadas como sitio de encuentro y dispersión para los habitantes. Al estar dentro de los terrenos ejidales vendidos al proyecto Puerta al Mar, hoy se encuentra cerrada al público. Todavía no se sabe si ese espacio volverá a abrirse, si cobrarán entrada, y quién o quiénes serán los administradores finales del lugar.

La Manifestación de Impacto Ambiental dice que uno de los objetivos de Puerta al Mar es hacer más seguro el camino, pero nos hemos dado cuenta que solo han incrementado los accidentes de tráfico. Obviamente, ahora son más que cuando estaba el camino de terracería. Y otra cosa que está pasando son los reportes de asalto”, aseguró Sanchez.  

Todas las personas consultadas coinciden en que existe un vínculo emocional y simbólico tanto con el antiguo sacbé como con Vigía Chico, un lugar frecuentado por las familias carrilloportenses del que se habla con nostalgia y tragedia.

Vigía Chico era una pequeña comunidad maya que desapareció tras el huracán Hilda de 1955. Sólo quedó un habitante vivo. En sí, el sitio no posee una playa como tal sino manglares con un muelle sobre el mar. Sin embargo, es uno de los caminos para llegar a Punta Allen, una bahía que desde hace más de 70 años alberga a cooperativas de pescadores.

La carretera construida por Sedena en Puerta al Mar divide y afecta los ecosistemas hídricos y selváticos. Foto: Patricio Eleisegui.

Punta Allen, los guardianes del mar 

Elma Chi Borges* es monitora y educadora ambiental en Punta Allen. Lleva grupos de infancias a observar aves en la Reserva y tiene un vínculo particular con Vigía Chico. “Es un lugar con mucha historia; un lugar de familias chicleras. Tengo un amor a Vigía Chico por todo lo que nos han contado los abuelos y tratamos de cuidarlo porque sí duele la destrucción”, expresó, en entrevista con Jaltun

El manglar que talaron para hacer el muelle, explicó, era muy importante para la comunidad de Punta Allen pues funcionaba como barrera natural contra los vientos ciclónicos. “Nos protegía”, añadió.

Hay mucha ciencia en la comunidad detrás de la conservación”, dijo a Jaltun el pescador Roland Villaseñor*, de la cooperativa de langosteros de Punta Allen. Quienes integran ese colectivo cuidan la langosta, las vedas y las huevas porque ven a la especie como una inversión dentro del mar.

Somos los únicos en el estado que aseguramos una cosecha 100 por ciento segura. Respetamos las vedas; hacemos una pesca sustentable y de protección. Punta Allen es netamente pesquera y tenemos muchísima inversión en toda la bahía”, agregó.

Para las y los entrevistados, los proyectos extractivistas pautados para Sian Ka’an implicarán también la apertura a la cacería y la pesca furtiva. En la actualidad, los pescadores extreman esfuerzos para evitar la depredación en la zona de Punta Allen. “Hemos sacado gente que hasta usaba dinamita y mataban tortugas, delfines, manatíes y sacaban langosta, con redes y embarcaciones. Los expulsamos. Somos los guardianes y cuidamos muy celosamente esta zona”, remarcó Villaseñor. 

En Punta Allen también operan siete cooperativas turísticas con un máximo de 120 embarcaciones. Se trata de un número que, afirman en el lugar, genera un impacto relativamente acotado en los ecosistemas de esa área. El proyecto que vienen desarrollando los militares, sostienen pescadores y operadores turísticos, quebrantaría cualquier idea de equilibrio en un área de conservación clave de Quintana Roo, el sureste de México y Mesoamérica.

Esta bahía se conecta con la Reserva, con la otra de Espíritu Santo, con las áreas de Belice, Calakmul, todo es un conjunto. Al afectar esta zona vamos a afectar a las demás”, subrayó Villaseñor.

Los bancos de la Sedena para abastecer de material al proyecto también impactan el agua subterránea. Foto: Patricio Eleisegui.

El derecho a tener una playa 

En un video promocional que refiere a Puerta al Mar, la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, remarca que ahora los habitantes de Felipe Carrillo Puerto por fin tendrán un acceso al mar. Esto es desmentido por los habitantes de la comunidad, quienes afirman que, antes de resultar controladas por el turismo internacional, Mahahual y Tulum eran las playas a las que solía tener acceso el pueblo de Felipe Carrillo Puerto.

En otro momento del diálogo con Jaltun, René compartió que existe otro sacbé que conecta Chumpón, localidad del mismo municipio, con Tulum. Y que ese camino se utilizaba para llevar ofrendas a un centro ceremonial en el mismo Tulum.

Nosotros sentíamos que Tulum era nuestro mar y ahora vamos y nos sentimos muy ajenos. Creo que hay algo muy perverso en hablar de Tulum como un pueblo que no existía cuando la comunidad maya estaba ahí y tenía sus dinámicas. Era una comunidad como tantas otras de aquí y ya no existe. Ahora no tenemos cabida y es un lugar donde hay mucho dolor porque hay familias con personas desaparecidas, asesinadas, torturadas”, contó. 

En Felipe Carrillo Puerto existe la certeza de que el camino Puerta al Mar no será realmente para el pueblo. Asumen que la infraestructura proyectada y el proceso de construcción que se está llevando a cabo apunta a captar el turismo masivo, fomentar el transporte de mercancías y promover la plusvalía de la tierra a favor de la industria inmobiliaria.

Me asusta pensar en que nos quedemos en medio de todo eso, con esta mordida enorme del capitalismo que viene por todo lo que le queda al sureste”, afirmó. 

La selva en Felipe Carrillo Puerto se ve gravemente afectada por la proliferación de zonas mineras. Foto: Patricio Eleisegui.

La reunión pública después de hacer el proyecto 

Ante la presión de organizaciones y pobladores de la zona, y en el marco del proceso de evaluación de impacto ambiental, el pasado 15 de octubre se realizó una reunión pública con representantes de la Conanp, Semarnat, Profepa y Sedena. Según un boletín firmado por varias Organizaciones de la Sociedad Civil, a ese encuentro acudieron 94 personas, hubo 13 ponencias y más de 40 intervenciones escritas y orales. Las críticas al proyecto fueron recurrentes.

La reunión sucedió apenas unos días antes de la inauguración oficial del proyecto, programada para el 11 de noviembre aunque aún no se lleva a cabo. Personas que asistieron a ese encuentro relataron a Jaltun que no hubo un diálogo real con las autoridades: las preguntas tuvieron que hacerse por escrito y en tarjetas, y se contestaba todo al final. Asimismo, quienes tuvieron la oportunidad de expresarse en voz alta tampoco recibieron respuestas contundentes a sus consultas. 

Por otra parte, si bien el ejido negoció con el Gobierno Federal, la relación con las autoridades no ha estado exenta de conflictos. Desde el año pasado, los ejidatarios han efectuado bloqueos en los accesos a las obras de Puerta al Mar para exigir un diálogo por distintos desacuerdos. Entre ellos, disputas derivadas de terrenos ejidales donde los militares construyeron casas para uso castrense y el incumplimiento del acuerdo de compra de material de construcción a los ejidatarios. 

Las negociaciones faltantes derivan sobre el usufructo y administración de los espacios y la carretera, por ejemplo, el parador que se está edificando entre el ejido y la entrada a la reserva. En ese contexto de interrogantes, los ejidatarios esperan tener a cargo esos espacios y el cese de la ocupación militar de sitios de la comunidad.

Al margen del trazo de Puerta al Mar ahora también operan empresas que producen concreto. Foto: Patricio Eleisegui.

Otro proyecto vinculado al Tren Maya

Cercana a la localidad de Felipe Carrillo Puerto el gobierno construyó una estación del Tren Maya. En la publicidad oficial la localidad es definida como una ciudad “con profundas raíces mayas y accesible a diversas zonas arqueológicas y reservas naturales…”. Ubicado a una hora de distancia, el aeropuerto de Tulum “Felipe Carrillo Puerto” también es mencionado como un proyecto accesorio del ferrocarril.  

Es parte del desarrollo turístico y el cambio de la vocación territorial. Empezó con el aeropuerto de Tulum, luego siguió el hotel en Calakmul y ahora viene esta Puerta al Mar. Van a cambiar la manera en que las personas viven y habitan con la naturaleza a partir del turismo de gran escala. Son parte de un mismo conglomerado que busca cambiar la península de Yucatán”, exponen los especialistas de TerraVida. 

Para René*, un rasgo que vincula a todos estos proyectos está en que no les importa pasar por encima de la legislación ambiental. La narrativa es similar: Puerta al Mar y otros proyectos que se llevan a cabo en la región son promocionados como algo que el pueblo necesita o que son parte del progreso.

Al final terminamos siendo quienes sostienen lo que se construye, aunque las dueñas sean personas que no son de la comunidad. Nosotros terminamos siendo su servidumbre, como históricamente lo hemos sido”, concluyó el entrevistado. 

*El nombre de la persona fue cambiado por razones de seguridad. 

Jaltun