Fiebre inmobiliaria y turismo de lujo ponen en riesgo a la comunidad de Telchac Puerto
Publicado 6 enero, 2026
En los últimos 2 años alrededor de 15 proyectos de condominios y complejos habitacionales iniciaron el proceso de Evaluación de Impacto Ambiental en la comunidad maya de Telchac Puerto. La avanzada del turismo premium aceleró la gentrificación en el pueblo. Sus habitantes denuncian que el avance de las obras inmobiliarias es desproporcionado y exigen medidas antes de que los ecosistemas de la zona sean dañados de manera irreversible.
“Las inmobiliarias están destrozando Telchac Puerto”: con esa sencilla frase resume Francisco*, joven pescador de la comunidad, la preocupación que atraviesa al pueblo costero ante el boom constructor y la turistificador que afecta al municipio.
Tan solo en los últimos dos años, 15 proyectos de condominios, departamentos, clubes de playa y complejos habitacionales —algunos de hasta 16 pisos— iniciaron el procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). A la par, al menos 25 concesiones de la Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat) se encuentran vigentes, según información de la mencionada dependencia federal.
Un ejemplo relativamente reciente de esta tendencia: en septiembre de 2025, se anunció una alianza entre la cadena Wyndham y el Mayakuná Luxury Group para establecer un “parque aventurero” y un hotel con club de playa en Telchac Puerto. Pese a las promesas de generación de empleos, repunte de la economía local, mejoras del puerto y desarrollo para la comunidad, la población no se ha visto beneficiada por los proyectos turísticos.
“El crecimiento urbano es totalmente desproporcionado con respecto al crecimiento social”, apuntó Carlos Santana, presidente de la asociación civil Telchac, Mangle y Mar”, en diálogo con Jaltun.

La mercantilización de lo propio
Telchac Puerto cuenta con características que lo vuelven atractivo para las corporaciones del turismo: posee un valioso patrimonio natural, en tanto combina playa con manglares, y también un valor cultural notable por haber sido un importante asentamiento maya prehispánico. Además del hecho de estar ubicado a tan solo 68 kilómetros de la capital Mérida.
“Los capitales buscan una convivencia más cercana con la naturaleza y toda esta fascinación que ejerce la cultura y la tradición ancestral. Ese paisaje cultural se convierte en atractivo turístico, más que nada para los grandes capitales trasnacionales que buscan nuevas zonas para reproducirse. Buscan invertir en terrenos que sean de fácil acceso, los cuales muchas veces pertenecen a comunidades locales que son despojadas”, detalló a Jaltun el investigador Antonio Benavides, especialista del Instituto Politécnico Nacional (IPN).
Yucatán, afirman los expertos consultados, es otra área impactada por la tendencia del modelo transnacional del turismo premium.
“Este tipo de corporaciones y empresarios compran grandes cantidades de terrenos y luego suben los precios de lo que adquieren, lo cual enseguida impacta en lo cotidiano. La gente local ya no puede ni siquiera vivir ahí por los altos precios de la vivienda y la comida. Los lugares se gentrifican tal como ha pasado en las islas de Mallorca o en Ibiza, en España, donde la gente local con el sueldo que gana no puede pagar ni una renta”, manifestó Benavides.
Este modelo impacta aún más al insertarse en territorios que han sido gestionados de manera tradicional durante siglos. Es el caso de la costa de Yucatán, donde los habitantes locales siguen realizando actividades ancestrales como la pesca y la siembra de la milpa, ambas clave para sostener la seguridad alimentaria de las comunidades mayas.

Contaminación y desplazamiento: las consecuencias del boom inmobiliario
El impacto más visible del boom inmobiliario en Telchac Puerto es el ambiental. Se han realizado construcciones en las dunas removiendo la vegetación que impide la erosión de la costa y destruyendo el hogar de especies de insectos, aves marinas y reptiles como las tortugas.
Al tratarse en la mayoría de los casos de edificios de más de dos niveles, la cimentación que requieren afecta a los flujos hídricos del subsuelo. Asimismo, se carece de análisis para evaluar la eficiencia de los sistemas de tratamiento de aguas residuales de esos grandes complejos. Esto, explicó el biólogo Luis Brito, podría representar un problema grave en tanto el manto freático está a menos de tres metros de profundidad.
De hecho, pescadores entrevistados por Jaltun aseguraron que algunos complejos hoteleros tiran sus aguas residuales directamente al mar. Por si fuera poco, algunos proyectos en la primera línea de la playa impulsan estructuras como rompeolas o geotubos que también erosionan la costa.
En simultáneo, y de acuerdo con el Reporte de Riesgo, Vulnerabilidad y Capacidad de Respuesta en la Comunidad de Telchac Puerto, elaborado en 2023 como parte del proyecto Justicia Azul para Comunidades Pesqueras, las empresas turísticas también impulsan construcciones en la zona de los humedales vecina a la comunidad.
“Las consecuencias del desarrollo ya están ahí: se ve el crecimiento amplio, la invasión en áreas que se supone deberían estar prohibidas y la tala de manglares que podrían proteger de inundaciones o huracanes. Nada se está respetando. Y las autoridades a nivel municipal no parecen hacer realmente nada”, precisó Silvia Salas, responsable del Laboratorio de Pesquerías del Centro de Investigación y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav), y una de las autoras del reporte.
Por cierto, desde 2010 rige el decreto que creó la Reserva Estatal Ciénagas y Manglares de la Costa Norte de Yucatán, un status que prohíbe la realización de infraestructura pública o privada dentro de la denominada Zona Núcleo de la Reserva. Además, en Yucatán existe el Programa de Ordenamiento Ecológico y Territorial del Estado (POETCY), que en su origen contemplaba la prohibición de construcciones de concreto de más de dos pisos en, por ejemplo, la línea de playa y la zona de manglar.
“Pero se hicieron cambios para poder hacer construcciones en Telchac Puerto, Progreso, Chuburná Puerto y Sisal. Esto es, en toda la zona norte de Yucatán, que es la considerada de más alto valor inmobiliario aunque es un área inundable y muy expuesta al cambio climático. Hay una gran cantidad de edificios de departamentos y complejos turísticos que no contemplan el largo plazo. Procuran ganancias a corto plazo”, indicó Benavides, del IPN.
Esto eleva la preocupación entre los especialistas, pues se sabe la costa es una zona vulnerable a huracanes y tormentas tropicales. Por ejemplo, en 2020, cuando azotaron las tormentas Zeta, Delta y Cristóbal, el manto freático se saturó y ocurrieron inundaciones en toda esa franja de comunidades.
En lugar de preservarse el ecosistema, ocurrió lo contrario: se comenzaron a vender terrenos y construir fraccionamientos residenciales. Actualmente, la zona que va desde Celestún y Sisal hasta Telchac Puerto está considerada la de más alto valor inmobiliario del estado.
“En lugar de que el papel del gobierno del estado fuera para una convivencia más horizontal y un desarrollo urbano humanista, con derechos a la movilidad, al medioambiente sano, se fue por el lado de la especulación inmobiliaria en una zona que está en grave riesgo de quedar inundada”, sostuvo Benavides.

La expansión urbana ha derivado en fuertes problemas en los servicios de agua potable y energía eléctrica de Telchac Puerto, que además han elevado sus costos sin que mejore la calidad. En el caso de las personas que viven de la pesca, también reportan que la deficiencia energética afecta el mantenimiento de las cadenas de frío.
Además, los servicios de luz y agua en el pueblo son inestables. La provisión de este último mejoró circunstancialmente cuando se construyó el hotel Reef, hace más de dos décadas, ya que en ese momento se instaló una tubería gruesa a la que se conectaron algunas casas. Sin embargo, después de un tiempo las tuberías particulares fueron quitadas y el servicio volvió a ser el de siempre.
“Más agua para el hotel, menos agua para nosotros. Somos el pueblo más olvidado”, declaró Francisco.
En años recientes, el predial aumentó al doble y los valores de la tierra también se dispararon: actualmente, los lotes cerca de la ciénega tienen un valor del orden de los 400 mil pesos, mientras que los de la primera línea de la playa superan el millón.
Según el Programa de Mediano Plazo 2025-2030, del Instituto de Movilidad y Desarrollo Urbano Territorial (IMDUT), Telchac Puerto es uno de los municipios con alto nivel de rezago en materia de vivienda.
En general, el costo de la vida en el puerto ha subido sustancialmente y, aunque se han instalado más tiendas, lo cierto es que esos comercios están pensados para captar a consumidores extranjeros. Esto ha generado que algunas personas consideren la posibilidad de irse del poblado por no poder afrontar el costo de vida y la pérdida del sustento económico. Para Santana, el desplazamiento de la población local confirma que el boom inmobiliario y la turistificación se salieron de control.
Por ejemplo, tiene registro de que a los operadores de los locales de tres restaurantes con más de 30 años de antigüedad, así como también al mercado de pescado situado en el puerto de abrigo, que suma más de 40 años de operaciones, les solicitaron desalojar esos sitios porque se montarán otros negocios.
“Esta gente vivió toda su vida administrando esos restaurantes, pagaban su renta. Pero ahora las firmas o las empresas líderes, como ven que Telchac es un buen lugar para explotar, los quieren tomar. Quieren venir a posesionarse de esos locales porque están en el primer cuadro. Hay cierta tristeza en la gente: trabajaron allí toda la vida y ahora les van a quitar los locales”, enfatizó Santana.
A la par, se han suscitado robos y la comunidad, dijo el entrevistado, “siente que ya no tiene las mismas condiciones de vida que existían antes de esos grandes desarrollos”. De acuerdo con el reporte de Incidencia Delictiva del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, se han denunciado dos robos recientes ante la Fiscalía General del Estado (FGE) y el 4 de diciembre se registró un feminicidio en el municipio.

Perder el derecho a decidir
Las afectaciones del boom inmobiliario y la turistificación no solo son patrimoniales: los pueblos también pierden el derecho a decidir sobre sus tierras: a qué usos se van a destinar y cómo las van a gestionar.
“Lo que antes era de uso común, las tierras ejidales o parcelas de uso común, se vuelven privadas. Se dan cambios político territoriales en beneficio de desarrollos de capital inmobiliario sin considerar los requerimientos y los derechos de las poblaciones locales. Y hay un impacto sociocultural cuando la gente pierde autonomía, autogestión y el conocimiento ancestral que tenía sobre su paisaje”, agregó Benavides.
Hasta ahora, no se ha llevado a cabo ningún proceso de consulta para conocer la opinión de la comunidad respecto de la construcción de proyectos turísticos. La autoridad municipal tampoco transparenta los procesos mediante los cuales otorga los permisos de construcción y operación.
“Las empresas llegan y vienen a pedir los permisos de uso de suelo, pero todo se trabaja internamente en el municipio. Definitivamente, eso debe verse en una consulta pública, pero no se hace. Y llegan a arreglos cerrados cuando se supone que los regidores deberían cuidar los procesos. Todos ignoran esos pasos o son parte de la corrupción, porque nunca se sabe qué proyecto se va a hacer. No hay un plan y menos un desarrollo ordenado”, puntualizó Santana.
“Nosotros no sabemos nada. Nomás vemos e imaginamos cosas, pero no nos avisan, mencionan o comunican algo”, contó Francisco al respecto.
Mientras tanto, la tan prometida “derrama económica” nunca llega a la población. Lejos de representar un beneficio, comentó Santana, los grandes proyectos inmobiliarios y turísticos no brindan puestos de trabajo bien pagados a la gente de la comunidad.
“Gracias a los administradores del municipio se sigue viendo el abandono de Telchac. El sector turístico crece, pero la población del pueblo no recibe nada de eso. Telchac Puerto está estancado, sigue como hace 10 años”, agregó Francisco.

Los malos augurios y las posibles soluciones
“Lo que se haga en la península para controlar este modelo depredador de la cultura local, este turismo premium que se basa en un modelo global que te permite dar con lugares completamente acondicionados a un gran costo social y ambiental, como los campos de golf, las bahías para yates, los parques temáticos y demás amenidades, va a ser determinante para el bienestar de la misma”, expresó Benavides.
Aunque no señalaron a una empresa en concreto, las personas que participaron en el Reporte de Riesgo, Vulnerabilidad y Capacidad de Respuesta aseguraron que el presidente municipal anterior, Juan Marrufo, otorgaba permisos de construcción sin Manifestación de Impacto Ambiental (MIA). En opinión de Salas, el actual presidente municipal de Telchac Puerto, Alfonzo Nuñez, ve al boom inmobiliario como un potencial para tener más fondos.
Sin embargo, algunas personas de la comunidad tienen muy claro que algo debe hacerse e impulsan propuestas para mejorar la situación. Por ejemplo, durante la realización de dicho reporte se generaron comités: uno para velar por el cuidado de las tortugas, otro que vigila el tema de la basura, y uno más que coopera en investigaciones sobre la erosión costera.
Recientemente, se generó un Plan de Desarrollo con base en problemas de cambio climático en cuya conformación participó la doctora Salas.


Ante la expansión del turismo masivo, la población exige que las autoridades cumplan con las normativas existentes para evitar problemas de inseguridad y el desabasto de servicios básicos. “Si no hacen su trabajo, nosotros seguiremos vulnerables a todo el crecimiento que viene”, aseveró Francisco.
En la opinión de Santana, una manera de prevenir que se construya sin ton ni son es la aplicación al pie de la letra de normativas como el POETCY, que se exijan las MIA a los proyectos que se pretendan realizar en el territorio y, también, se impongan sanciones a quienes no respeten los lineamientos.
Además, es necesario mejorar varias normativas: el POETCY, por ejemplo, acumula dos administraciones sin resultar actualizado. Según el biólogo Brito, deben agregarse medidas como la conservación de más del 60% de la vegetación en cada obra, hacer obligatorios los palafitos en la zona de la laguna costera, y que quienes ya construyeron implementen acciones de recuperación en zonas aledañas a esos proyectos.
Por su parte, Benavides también indicó que se requiere elaborar ordenamientos, normas ambientales y territoriales, así como también una gestión social, jurídica y científica confiable para que existan beneficios para la población local.
“El boom llegó a Telchac Puerto hace unos 10 años. Si no hacemos nada, la situación va a estar peor. No queremos compararnos siquiera con Cancún y Tulum, entonces por eso hay trabajo que realizar. El desarrollo nos viene sobrepasando por completo”, concluyó Santana.
*El nombre fue cambiado para resguardar la identidad.